martes, 23 de agosto de 2016

Sabiduría garantizada

Segunda y última función del ciclo dedicado a Doris Dörrie con Sabiduría garantizada. Se proyectará el miércoles 31 de agosto a las 20.30 horas en Austria 2154, con entrada libre y colaboración voluntaria.


Miércoles 31 de agosto - 20:30 horas
SABIDURÍA GARANTIZADA
(Erleuchtung garantiert, Alemania, 1999, color, 109 minutos)
Dirección: Doris Dörrie.
Producción: Franz X. Gernstl.
Guión: Doris Dörrie y Ruth Stadler
Fotografía: Hans Karl Hu
Montaje: Inez Regnier y Arne Sinnwell.
Elenco: Uwe Ochsenknecht, Gustav-Peter Wöhler, Petra Zieser, Ulrike Kriener, Anica Dobra, Heiner Lauterbach.


Dos hermanos están atravesando una crisis vital: Gustav, un experto en feng shui, intenta buscar la paz interior; Uwe, por su parte, no le encuentra sentido alguno a la vida desde que su mujer lo abandonó. Juntos emprenden viaje a Japón para alejarse de su entorno cotidiano y encontrar la tranquilidad, pero los problemas les persiguen allá donde van: nada más pisar tierra pierden sus pasaportes, se quedan sin dinero y no saben volver al hotel en el que se hospedan. (Filmaffinity)


"Doris Dörrie nos deja ver, sin querer explicarnos nada, como van cambiando ambos hermanos, cada uno desde su forma de estar en el mundo. Como se van calmando, limpiándose mentalmente, limpiando sus sentidos, barriendo y poniendo orden en sus sentimientos y emociones, como van cocièndolos y maceràndolos, sin hacer nada, simplemente algo que les ocurre, hasta irlos colocando en su sitio. Es impresionante verlos desde la prisa y el desconcierto de sus vidas cotidianas hasta esa calma y la tolerancia ante lo que ocurre en el tramo final de la película.

Sin embargo no hay moralina, ni tomas de partido. Doris Dörrie simplemente nos deja ver el proceso de descubrimiento interno y alegría de vivir de estos dos seres que con sencillez siguen una rutina de limpieza que se ha ido perfeccionando a través de los siglos. No hay grandes palabras, menos aún grandes ideas, tampoco verdades como dogmas, ni siquiera tomas grandilocuentes o rebuscadas, simplemente nos muestra lo que ocurre en un monasterio zen de Japón, para lo que tuvo que participar de su vida mientras hacía la película" (Un Yogui).


Temporada X / Función 202
Cineclub La Rosa
Austria 2154

domingo, 21 de agosto de 2016

El sabor de la cereza

El sábado se realizó el homenaje a Abbas Kiarostami en el Cineclub La Rosa, con la proyección de la película que le dio la Palma de Oro en el Festival de Cannes, El sabor de la cereza.






Ayer y hoy

Emiliano Penelas, programador del Cineclub La Rosa, presentanto la función de El sabor de la cereza de este sábado y en una foto con Abbas Kiarostami, en el Festival de Cine de Mar del Plata1998.



lunes, 15 de agosto de 2016

Homenaje a Abbas Kiarostami

En el marco de nuestra décima temporada, y tras superar las 200 funciones del Cineclub La Rosa, realizamos una función especial dedicada al maestro iraní, recientemente fallecido. Será el sábado 20 de agosto a las 21 horas.


Sábado 20 de agosto - 21 horas
EL SABOR DE LA CEREZA
(Ta'm e guilass, Irán / Francia, 1997, color, 98 minutos)
Dirección, guión y montaje: Abbas Kiarostami.
Producción: Alain Depardieu y Abbas Kiarostami.
Dirección de Fotografía: Homayon Payvar
Elenco: Homayoun Ershadi, Abdolrahman Bagueri, Safar Ali Moradi y Afshin Khorshid Bakhtiari.


Un hombre de mediana edad decide suicidarse. Su única preocupación es encontrar a alguien que le ayude y se comprometa a enterrarlo. Esta situación le permite conocer a una gran variedad de personajes. Palma de Oro en el Festival de Cannes 1997.


"En Teherán, ciudad capital de Irán, las cerezas pueden ser consideradas como un fruto poco común y difícil de hallar, de sabor agridulce; una metáfora perfecta para nuestro héroe anónimo que decepcionado de la vida busca librarse de ella".


"Es una película incómoda, lenta y difícil. Casi puede leerse como una extensa alegoría: el viaje interior de un extraño personaje que ha decidido suicidarse y busca a alguien que le ayude a ser enterrado dignamente, para evitar ser devorado por perros y aves carroñeras. El paisaje general que Kiarostami elige para reflejar el alma del protagonista es la periferia de una gran ciudad, a mitad de camino entre una mina abandonada y un vertedero". (Eugenio Sánchez Bravo)


Abbas Kiarostami nació en Teherán, Irán, el 22 de junio de 1940, y falleció en París, Francia, el 4 de julio de 2016. Cineasta y fotógrafo iraní, considerado uno de los más influyentes del Irán postrevolucionario y uno de los más consagrados directores de la comunidad cinematográfica internacional.

Estudió Bellas Artes en la Universidad de Teherán, trabajó como diseñador gráfico y después ingresó en el Centro para el Desarrollo Intelectural de Niños y Jóvenes Adultos, donde creó una sección de cinematografía. Allí comenzó su carrera de cineasta, cuando tenía 30 años de edad, con el cortometraje neorrealista El pan y la calle. En 1969 se casó con Parvin Amir-Gholi, de quien se divorció en 1982; tiene dos hijos: Ahmad (1971) y Bahman (1978).

Kiarostami pertenecía a la generación de cineastas que creó la renombrada nueva ola del cine iraní, que comenzó en los '60 y se popularizó a partir de 1970. Esta corriente creó filmes artísticos innovadores con un alto contenido filosófico y político; algunos empleando realismo, otros mediante metáforas. También es poeta; publicó una colección de sus versos en 1999, Compañero del viento.


Tras sus primeros largometrajes (¿Dónde está la casa de mi amigo?, 1987; Close up, 1990; Y la vida continúa, 1992, A través de los olivos, 1994), obtuvo su definitiva consagración internacional con la Palma de Oro del Festival de Cannes de 1997 por El sabor de las cerezas. Desde entonces ha continuado su exitosa obra cinematográfica (El viento nos llevará, 1999; ABC África, 2001; Ten, 2002; Five, 2004) —por la que ha obtenido más de setenta premios—, además de participar en instalaciones museísticas y exposiciones fotográficas. En 2006, con motivo de la exposición Correspondencias: Víctor Erice y Abbás Kiarostamí presentó instalaciones como Durmientes (2001), Mirando el Ta'ziye (2004) y Bosque sin hojas (2005).

Su penúltima película, estrenada en nuestro país como Copia certificada, le valió a su protagonista, Juliette Binoche, el Premio a la interpretación femenina en Cannes 2010.

Filmografía (largometrajes): El viajero (1974), Gozaresh (1977), Párvulos (1984), ¿Dónde está la casa de mi amigo? (1987), Deberes (1989), Close Up (1990), Y la vida continúa (1992), A través de los olivos (1994), El sabor de las cerezas (1997), El viento nos llevará (1999), ABC Africa (2001), Ten (2002), Five Dedicated to Ozu (2003), 10 sobre Ten (2004), Shirín (2008), Copia certificada (2010), Like Someone in Love (2012)


Temporada X / Función 201
Cineclub La Rosa
Austria 2154

Abbas Kiarostami, los ojos abiertos tras unas gafas oscuras

Hacía tiempo que Abbas Kiarostami sospechaba de la realidad. Probablemente la encontraba demasiado explícita, demasiado luminosa, demasiado real. Pese a hablar con toda seguridad inglés (y hasta francés), cada entrevista era meticulosamente traducida desde el farsi por su traductora de cabecera. Siempre la misma (lamento no recordar el nombre).



Probablemente, y de la misma manera que se protegía de la luz con unas espesas gafas oscuras, hacía otro tanto del incómodo trajinar de palabras que poco entienden y que apenas explican nada. Su verbo era pausado; su gesticular, grave, y su risa, rítmica. Le gustaba interrumpir su propio discurso con alguna leve carcajada que compartía, ante la cara de idiota del periodista, con su intérprete.

Ayer por la noche llegaba el anuncio de su muerte. Un cáncer gastrointestinal acababa con la vida del hombre que descubrió al cine la posibilidad del silencio, del tiempo que discurre dentro del propio tiempo. Hablamos de un cineasta empeñado en mantener hasta las últimas consecuencias la máxima de Bresson que exigía hacer cine por omisión, no por acumulación. "Vivimos un mundo polucionado de imágenes", acostumbraba a decir no tanto como una queja sino como la posibilidad de un reto. Y lo decía con el convencimiento del que entiende que para mirar hace falta aprender a ver antes. No basta la realidad, lo importante es lo que le da sentido. Y quizá por ello las gafas oscuras, la distancia de la traducción, la risa sonora...

"En los juegos entre el niño y la abuela / siempre pierde / la abuela", se lee en uno de los breves poemas que componen su libro Compañero del viento. Como ese extraño haiku, buena parte del trabajo del iraní consistió en ver por primera vez con exactamente los mismos ojos sorprendidos del niño o, mejor incluso, de la abuela que descubre en la felicidad del nieto la transparencia pura, aunque ya cansada, de su propia mirada. Por fin.

El lugar común dice que el cine de Kiarostami, desde sus primeros cortometrajes, es básicamente un elogio de la sencillez, de la inmediatez, de lo puro. Pero, en efecto, nada tan complicado, elaborado y necesitado de tantas historias como lo que se da por primera vez. Al fin y al cabo, lo original, lo único, no es más que el precipitado de miles de vidas que coinciden en el empeño titánico de mirar lo mismo y reconocerse, todos a la vez, en ello. Una palabra encierra necesariamente un universo.

Abbas Kiarostami nació en Teherán en 1940. Lo hizo bajo una dictadura imperial y, cuando ésta se derrumbó, le tocó aguantar la siguiente. Ésta teocrática. Y así durante una vida entera. "Las personas buscan formas de resistencia ante lo que no les gusta. Unos combaten. Yo creo mi mundo personal, y me alejo", decía. Y así era. Tras una formación más cerca de la fotografía, pronto empezó sus primeros trabajos cerca del milagro. En la década de los 80 empezaría a rodar sus primeras obras incontestables. Y ahí figuran ¿Dónde está la casa de mi amigo? (1987), Primer plano (1990) o Y la vida continúa (1992).

Con los 90, llegarían cada una de las películas que le convertirían en referencia de un nuevo cine y en maestro de todos los que vendrían. Primero fue A través de los olivos (1994), una historia de cine dentro de cine rota en un cuento de amor (la película que clausura su trilogía Koker entre la ficción y la realidad). Premonitorio, justo y luminoso. Luego llegaría su Palma de Oro. El sabor de la cereza (1997) no es sólo la historia de un hombre que busca a alguien que le entierre después de su suicidio, es también el relato absurdo, descarnado y perfecto de cualquier hombre necesariamente solo. Cada plano robado a la realidad es fundamentalmente un ejercicio en el que la propia realidad es construida. El hombre al que el protagonista le confiesa sus fúnebres intenciones ni era actor ni sabía que le iban a contar lo que le contaban. De otro modo, ese sujeto era el mismo espectador de la película sorprendido ante el resplandeciente hallazgo de la peor y más triste de las confesiones. Y luego El viento nos llevará (2000).

Kiarostami rodaba con actores puros, también llamados no profesionales. Pero lo hacía no porque desconfiara de la técnica de los primeros, sino consciente del vértigo, empeñado en encontrar la complicidad de lo sorprendente, de lo irrepetible. Y por esa misma razón nadie ha retratado las retinas aún sin tocar de los niños como él. Le gustaban también los coches. Por su facilidad para multiplicar las miradas, instigar a las confesiones y esconder los artificios.

Kiarostami descubrió de la mano de Víctor Erice en sus Correspondencias la inmediatez resistente de la imagen digital. Kiarostami construyó un universo entero de espaldas al espectador en Shirin. El poema épico del siglo XII teje sus amores y traiciones en las miradas de innumerables actrices que prestan sus ojos al patio de butacas. Sólo se ve lo que queda en el vacío detrás de la pantalla. Brutal. Mágico. Kiarostami dibujó los límites mismos de la representación en su penúltima obra maestra, Copia certificada. Kiarostami inventó la mirada. Y así se lo reconoce una tradición que une a Bergman con Antonioni hasta llegar a él.

Kiarostami desconfía de la realidad porque nada es real hasta que no alcanza la compleja sencillez de su sentido. Kiarostami mira detrás de sus gafas oscuras con los ojos abiertos. "Hoy es complicado conseguir tiempo para hacer algo que no tenga función", dijo. Y ayer murió.

Luis Martínez
Diario El Mundo, Madrid, 5 de julio de 2016

domingo, 14 de agosto de 2016

La pasión porteña por Abbas Kiarostami

En la segunda mitad de los 90, el regreso del Festival de Cine de Mar del Plata trajo una sección fundamental: Contracampo, a cargo de Nicolás Sarquís (Palo y hueso, Facundo, la sombra del tigre). Allí se vieron películas de grandes directores que luego serían figuras fundamentales en los festivales argentinos. Por ejemplo El sabor de la cereza de Abbas Kiarostami (que murió el lunes pasado), que venía de ganar la Palma de Oro en Cannes. ¿Cine iraní? ¿Kiarostami? Poco significaban entonces esas referencias aquí. Pero había una historia y una trayectoria de riqueza por explorar.


Kiarostami era ya un cineasta consagrado en Europa cuando se estrenó El sabor de la cereza. Sin embargo, en un fenómeno similar al de los récords de espectadores para el cine de Ingmar Bergman en los 60, la ciudad convirtió ese estreno del Lorca en un fenómeno inusual. Con un lanzamiento inicial de una sola copia, la película, ayudada por una crítica unánime que la calificó de extraordinaria y señaló su estreno como un acontecimiento insoslayable, se hizo moda y expandió su alcance más allá de la cinefilia. Los 130.000 espectadores fueron récord mundial y fueron más que el promedio por copia de Titanic. Era la película que "había que ver". Tanto fue el éxito que luego se estrenó no solamente buena parte de la filmografía posterior de Kiarostami sino además cuatro de sus magníficas películas previas. Y, por un tiempo, fue normal encontrar films iraníes en la cartelera. Y el cine de ese país fue, incluso para ser despreciado con argumentos pueriles, una entidad con existencia, con visibilidad. Eso y mucho más nos trajo Kiarostami, cineasta que, como pasó con el famoso sueco, Buenos Aires supo abrazar con pasión particular.

Javier Porta Fouz
Diario La Nación, 10 de julio de 2016

miércoles, 10 de agosto de 2016

200 funciones a sala llena

Celebramos las 200 funciones del Cineclub La Rosa con el inicio del ciclo dedicado a la directora alemana Doris Dörrie y la proyección de ¿Soy linda? a sala llena.





lunes, 1 de agosto de 2016

¿Soy linda?

Celebramos las 200 funciones del Cineclub La Rosa con la primera proyección del ciclo dedicado a la alemana Doris Dörrie, en la que demuestra su talento en un fresco que tiene en un grupo heterogéneo de mujeres el motor de una historia de una vitalidad desbordante. Será el 10 de agosto a las 20:30 horas, en Austria 2154. Con entrada libre y colaboración voluntaria.


Miércoles 10 de agosto - 20:30 horas
¿SOY LINDA?
(¿Bin ich schön?, Alemania / España, 1998, color, 117 minutos)
Dirección: Doris Dörrie.
Guión: Doris Dörrie, Rolf Basedow y Ruth Stadler.
Fotografía: Theo Bierkens.
Montaje: Inez Regnier.
Música: Roman Bunka.
Elenco: Franka Potente, Steffen Wink, Anica Dobra, Iris Berben, Senta Berger, Gottfried John, Joachim Król, Heike Makatsch, Oliver Naegele, Otto Sander, Maria Schrader y Juan Diego Botto.


Un fresco con múltiples historias y personajes, que recorren el camino que va de la fría y eficiente Munich a los soleados, imprevisibles paisajes de Sevilla. Nadie como Doris Dörrie para hacer de un momento trágico un paso cómico y, al mismo tiempo, de la comedia una pequeña tragedia.

Desde Franka Potente hasta Maria Schrader, no falta nadie. El elenco parece un seleccionado del mejor cine alemán.


Si hay un elemento constitutivo de ¿Soy linda? es su permanente capacidad de sorpresa. Pero las sorpresas que maneja Dörrie no son producto de un efecto, de una manipulación calculada, sino más bien de la naturaleza abierta del material, de la posibilidad de que de un personaje salga espontáneamente otro, y de allí una vinculación con un tercero, hasta ir descubriendo, junto con la realizadora, que hay todo un mundo allí afuera, que merece ser filmado, en toda su perplejidad.

Como en casi toda su obra, los personajes centrales de ¿Soy linda? son mujeres. Ellas son el motor, la energía constante del film, empezando por Linda (Franka Potente, la protagonista de Corre, Lola, corre), que vagabundea por las rutas del sur de España haciéndose pasar por sordomuda. O Francisa (Anica Dobra), que acepta un matrimonio absurdo con tal de olvidar al hombre que ama verdaderamente. O Unna (la siempre gloriosa Senta Berger), que a pesar de su asumida convicción de gran burguesa nunca pudo olvidar el apasionado romance que vivió durante su juventud en Sevilla, con un alemán que se quedó allí para siempre (Otto Sander, uno de los ángeles caídos de Las alas del deseo) y que, como si quisiera dejar de crecer, se volvió amnésico.


Estos son sólo algunos de una galería casi interminable de personajes, entre los cuales no se puede dejar de mencionar al que compone el gran Gottfried John (ex Fassbinder troupe), un galán veterano, muy seguro de sí mismo y de cómo manejar a sus conquistas, hasta que su joven amante decide cortarse la venas en el impecable baño en suite del sacrosanto dormitorio conyugal. Allí, en ese episodio, que es uno de los mejores de un film lleno de hallazgos, se revela la singular capacidad de Dörrie –en esto, nadie como ella– para hacer de un momento trágico un paso cómico y, al mismo tiempo, de la comedia una pequeña tragedia, en la que nunca es ajeno el amor.

En estos feroces, desconcertantes cambios de tono –que son la marca del cine de Dörrie desde los tiempos de En la mitad del corazón (1983), su primer largo– está también el sistema narrativo de su obra, que funciona a pinceladas, como si fuera una serie de bocetos que no tienen la necesidad de ceñirse a una estructura dramática convencional. Así funcionaba ya, en parte, Nadie me quiere (1994), que el año pasado permitió redescubrir a Dörrie para el público argentino. Ahora ¿Soy linda? demuestra que la directora decidió levantar la apuesta, para contar en múltiples historias siempre una, la misma: aquella que dice que el corazón tiene razones que la razón desconoce".

Luciano Monteagudo
Diario Página/12, 5 de mayo de 2000


Temporada X / Función 200
Cineclub La Rosa
Austria 2154

domingo, 31 de julio de 2016

Nueva herramienta

Como se habrán dado cuenta quienes entran a nuestra página desde hace unos días, está disponible la opción de suscribirse a través de "Push Crew", en una ventanita que sale en la parte superior de la pantalla, al medio.


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jueves, 28 de julio de 2016

Ciclo "Doris Dörrie"

Segundo ciclo del año en el Cineclub La Rosa dedicado a una de las más importantes directoras alemanas, Doris Dörrie, con dos de sus películas más emblemáticas: ¿Soy linda? y Sabiduría garantizada. Como siempre, con entrada libre y colaboración voluntaria en Austria 2154.



Doris Dörrie nació el 26 de mayo de 1955 en Hannover, Alemania. Estudió en los Estados Unidos mientras se mantenía presentando películas en el Instituto Goethe de Nueva York, y en la UFF- Universidad de Televisión y Cine de Munich. 

Muchos de sus films se basan en sus propios guiones, que a su vez son adaptaciones de sus libros. Tiene publicados varios libros de cuentos, novelas cortas y siete libros infantiles.

Su especial mirada sobre los conflictos hombre-mujer y su reflexión sobre el yo, se dejan ver desde sus primeros films, siendo la directora alemana con mayor suceso de las últimas décadas. Una constante en su filmografía es la construcción de la propia identidad a través de la confrontación con culturas extrañas.

En ¿Soy linda? diversas mujeres comparten a la incomunicación como denominador común y  Sabiduría Garantizada muestra las peripecias de dos hermanos alemanes aburguesados en Tokio.

En 2001 incursiona en el teatro, dirigiendo en la Opera de Berlín Così fan tutte de Mozart en colaboración con Daniel Barenboim. A esta le siguieron en 2003 Turandot con Kent Pagano, en 2005 Madame Butterfly con David Stahl y Rigoletto con Zubin Mehta (su original adaptación sitúa la acción en El planeta de los simios), y en 2006 con la Orquesta del Mozarteum de Salzburgo y la dirección de Ivor Bolton, La finta giardiniera (esta vez la adaptación sitúa la acción en un vivero, con una planta carnívora que evoca al film La tiendita del horror).



Miércoles 10 de agosto - 20:30 horas
¿SOY LINDA?
(¿Bin ich schön?, Alemania / España, 1998, color, 117 minutos)
Dirección: Doris Dörrie.
Elenco: Franka Potente, Steffen Wink, Anica Dobra, Iris Berben, Senta Berger, Gottfried John, Joachim Król, Heike Makatsch, Oliver Naegele, Otto Sander, Maria Schrader y Juan Diego Botto.

La película trata de 16 personas cuyos destinos se entrelazan. La historia tiene lugar en Munich y Sevilla. Las vidas de los personajes están marcadas por celos y aventuras amorosas, problemas matrimoniales y bodas, anhelos y deseos secretos. Lo que los personajes tienen en común son la tristeza y el anhelo de una vida diferente. No son capaces de desprenderse del pasado o lamentan la pérdida de una persona querida.

"Nadie como Doris Dörrie para hacer de un momento trágico un paso cómico y, al mismo tiempo, de la comedia una pequeña tragedia. Desde Franka Potente hasta Maria Schrader, no falta nadie. El elenco parece un seleccionado del mejor cine alemán" (Luciano Monteagudo, Página/12).


Miércoles 31 de agosto - 20:30 horas
SABIDURÍA GARANTIZADA
(Erleuchtung garantiert, Alemania, 1999, color, 109 minutos)
Dirección: Doris Dörrie.
Elenco: Uwe Ochsenknecht, Gustav-Peter Wöhler, Petra Zieser, Ulrike Kriener, Anica Dobra, Heiner Lauterbach

Gustav y Uwe son dos hermanos y ambos están pasando una profunda crisis existencial. Gustav, experto en feng shui, desea vivir en un templo Zen dispuesto a encontrar la paz interior. Destrozado tras la separación con su mujer, Uwe decide acompañarle a su hermano a Japón para olvidar sus malas experiencias...

miércoles, 27 de julio de 2016

Yamamoto a sala llena

En la última función del ciclo "Wenders Japón", la película sobre el diseñador japonés Yohji Yamamoto, Apuntes sobre ciudades y vestimentas, volvió a llenar la sala del Cineclub La Rosa.




domingo, 24 de julio de 2016

Diez años de cine

Todavía un poco aturdidos por la doble función de Tokio-ga, queremos agradecerles a todos los que se acercaron a ver la película en el horario pautado de las 20.30, muchos que se bancaron la primera proyección en el piso o ¡parados!, y a los que estoicamente aceptaron que ya no entraba más nadie y se fueron a hacer el aguante por el día del amigo a otro lado y regresaron a las 22.30 para la prometida segunda función, que se iba a dar "con cinco personas", y resultó que dos horas después había más de cincuenta nuevamente para llenar la sala otra vez.


Es muy gratificante haber comenzado de esa manera la décima temporada del Cineclub La Rosa, y como dijimos no es fácil sostener un espacio de estas características durante diez años consecutivos, con la premisa de no poner una entrada fija sino que sea libre y luego apelar a la buena voluntad de quien quiera y pueda colaborar. Es también cada vez más difícil sostener las funciones en 16mm pero gracias al Goethe-Institut y otros coleccionistas que nos ceden gentilmente sus copias, logramos que la magia del proyector siga dándonos alegrías.


No siempre fue así, pero el espíritu del Cineclub nos guía siempre a pensar que si hay un espectador la película debe proyectarse, porque ese espectador sabrá que la próxima, llueve o truene, habrá función porque él estará en la sala para que así sea. El miércoles 20, por suerte, fueron muchos los que pensaron de esa manera. Muchos más de los que nos imaginamos, y con gusto ofrecimos volver a dar la película, en una nueva función que terminó pasada la medianoche.



Habrá sido un caso excepcional, pero es gratificante saber que tras diez años de proyectar, y cerca de celebrar también las 200 funciones, seguiremos compartiendo películas con muchos amigos a los que esperaremos con ansias en cada nueva presentación. ¡Salud!

Emiliano Penelas
Programador


Agradecemos por las fotos a Javier González Toledo.


Toda la historia
Aquí podrán conocer todas las películas proyectadas en el Cineclub La Rosa, por orden alfabético, y en este otro los ciclos y funciones ordenados por temporada.

jueves, 21 de julio de 2016

Apuntes sobre ciudades y vestimentas

Segundo y último pantallazo de Win Wenders en Japón, esta vez para realizar un retrato documental sobre el diseñador Yohji Yamamoto. Se proyectará en 16mm gracias a la colaboración del Goethe-Institut Buenos Aires, el miércoles 27 de julio a las 20:30 horas.


Miércoles 27 de julio - 20:30 horas
APUNTES SOBRE CIUDADES Y VESTIMENTAS
(Aufzeichnungen zu Kleidern und Städten, Alemania / Francia, 1989, color, 79 minutos)
Dirección y producción: Win Wenders.
Guión: Francois Burkhardt, Wim Wenders
Dirección de Fotografía: Masasai Chikamori, Muriel Edelstein, Uli Kudicke, Robby Müller, Musatocki Nakajima, Wim Wenders.
Montaje: Dominique Auvray
Música: Laurent Petitgand


El ensayo cinematográfico encomendado por el Centro Parisino Pompidou cuenta superficialmente del diseñador de moda japonés Yohji Yamamoto y de su trabajo, pero más bien se trata más de Wim Wenders mismo, de la producción de películas y de la identidad de las imágenes. Las creaciones de Yamamoto son sólo un ejemplo, aunque Wim Wenders crea ser "él mismo" en ellas: es decir, se trata de un arte manual admirado por el productor cinematográfico comparado continuamente con el propio oficio, que gira alrededor del sueño de los antiguos maestros, de confeccionar la "verdadera" camisa, de hacer la "verdadera" silla o bien de rodar la "verdadera" película.

La reflexión para el artista conduce desde allí inevitablemente a los problemas de la identidad, individualidad y originalidad. Yamamoto quema todo lo que ha sobrado y no fue vendido de cada colección; su letra -dice él- no la puede copiar nadie. Sin embargo, Wanders se pregunta: ¿qué es lo que sucede con el original y la copia en la cinematografía? ¿Es la negativa que más bien no la ve nadie, o la copia positiva? Y, ¿qué aspecto tiene esto con mayor razón en el caso de la técnica digital de los modernos sistemas de video? ¿en el caso de la manipulabilidad ilimitada gracias a la electrónica? Lo interesante del ensayo cinematográfico de Wenders es que hace visible problemas y contradicciones, no intentando, sin embargo, endosarle al espectador al mismo tiempo las respectivas respuestas. "Identidad", -sólo en el caso de esta palabra siente un calor en torno a su corazón-, dice el productor cinematográfico al principio de su ensayo. Identidad como salvación de vivir "de algún modo", de ser "algún fulano". Las vestimentas y las ciudades representan en esta película, al fin y al cabo, sólo accesorios de un escenario bélico en el que se resuelve la lucha por la identidad.


El diseñador de moda Yamamoto sueña de los tiempos de los antiguos maestros, cuando no todo había sido adquirible y consumible. Y sin embargo, con su trabajo le sirve al consumo y a la posibilidad de adquisición. El fantasea poderle coser a la gente los vestidos adaptados a la piel -o, mucho mejor, adaptados a la personalidad-, y sin embargo vende sus colecciones en tiendas para las cuales estiliza incluso penosamente su firma para que ésta se adapte a la imagen. El forma parte de un rudo mundo comercial y, sin embargo, se aferra a la ilusión de "darles" vestidos a las mujeres para preguntarles después: "Can I help you?".


Wenders no examina necesariamente en detalle estas contradicciones. Probablemente porque le afectan demasiado, porque él se aferra también a los sueños del viejo maestro artesano, realizando, sin embargo, sus trabajos en una industria y para ella misma. No obstante, su película hace que este dilema sea comprensible -sin comentarlo-. A éste nos tropezamos como con un misterioso tema principal. Las ciudades le entusiasman a Yamamoto como a Wenders, y, sin embargo, son las imágenes que la película muestra de Tokio, que se encuentran siempre fijas en la desolación de modernos desiertos en hormigón, en lo contrario de la identidad. Y precisamente en este desierto descubre Wenders la autenticidad de la cámara electrónica, que antes la había considerado el enemigo de muerte del cine. Una imagen válida de Tokio, dice él, es posible también en video -con el medio de la identidad más ínfima-. Para los diálogos con Yamamoto, Wenders prefiere la cámara de video cuya presencia es menos impertinente y menos pertur-badora. En la imagen cinematográfica no se cansa de demostrar las diferencias ni de confrontar ambos diseños distintos mutuamente dentro de un solo enfoque. Los monitores desarrollan con sus propias imágenes delante de la cámara un plano visual adicional; Wenders combina y forma "collages" como lo había hecho antiguamente el cine con el método de la pantalla partida (split screen). Y cuando el monitor con su propia imagen es sólo lo suficientemente pequeño y distante de la cámara filmadora, entonces desaparecen también los renglones y con ellos lo que se había considerado siempre hasta ahora aparentemente como la diferencia más importante entre la película y el video. La imagen de video, enormemente flexible e ilimitadamente a disposición, señaliza el fin de la configuración incondicional.


Quizás necesiten determinadas formas un determinado material, dice Yamamoto, o tal vez sea también al revés. Esta frase le viene a Wenders como a pedir de boca: él también ve allí el viejo dilema, la encrucijada de todo arte. El director cinematográfico busca la forma para su nuevo material, para el video sin forma, sin que una voluntad estilística dominante estreche u oprima la vida de las imágenes y de los sonidos.

El ensayo cinematográfico de Wenders hace que uno sea muy consciente del carácter del cine, dicho más exactamente: del carácter del cine de Wim Wenders. Quien espere de la película un exacto vistazo en el origen de las creaciones de Yamamoto, verá apenas satisfechas sus expectativas. Al contrario, se podría molestar por la vanidad con la que chocan aquí dos maestros convencidos de sí mismos, quedándose demasiados egocéntricos para llamarse la atención mutuamente por sus contradicciones. Wenders tiene que haber notado esto a más tardar en la mesa de corte. El final de su ensayo es un acto de mala consciencia. El director entrega una imagen que la resalta como su enfoque favorito: este enfoque muestra el equipo del diseñador de moda cómo realiza el trabajo concreto y propiamente dicho de la confección. Wenders califica a los colaboradores de Yamamoto como "ángeles de la guarda del trabajo de un autor". Los maestros se han ocupado de sí mismos tiempo suficiente hasta que admiten que estarían perdidos sin el trabajo simultáneo de otros. La identidad del cine de autores es, -esto lo sabe también Wenders-, un asunto engañador

Hans Günther Pflaum


Función realizada con el apoyo del Goethe-Institut Buenos Aires.

Temporada X / Función 199
Cineclub La Rosa
Austria 2154